Patrimonio

Las pinturas rupestres, las calles moriscas o las diferentes edificaciones que existen en Bicorp nos descubren las vivencias de un pueblo con una gran historia.

Destacamos entre todo nuestro patrimonio cultural la Cueva de la Araña, donde situamos una de las pinturas más importantes del arte levantino, la recolección de la miel. No solo podemos ver esta pintura tan característica, ya que en esta cueva encontramos dos abrigos repletos de estas, donde podremos observar distintas escenas de caza y animales.

Todo ello se puede visitar con guía llamando previamente al Ecomuseo. El Barranco Moreno es otro de los elementos importantes de este patrimonio, donde volvemos a observar escenas de caza, animales, y la pintura de las bailarinas, en el Abrigo de Lucio.

Todas las pinturas del arte levantino están declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se puede realizar una visita guiada. La iglesia de Bicorp fue construida en 1620. En 1818 se encontraba arruinada gran parte de la techumbre por lo que se efectuaron trabajos de restauración en el mismo mediante la recogida de limosnas.

Como datos curiosos se puede consignar que el Altar Mayor fue dorado por lo artistas José Aygües y Vicente Peris y las campanas fueron fabricadas por Vicente y José Rosas, de Chella, en el año 1829. Son sus nombres de mayor a menor: San Juan Evangelista, San José y Ave María. Se halla dedicada a San Juan Evangelista y se compone de una sola nave de planta rectangular y capillas laterales entre grandes contrafuertes. Fue reconstruida en los años 1960 y 1961, al hundirse la bóveda.

En general, las calles de Bicorp presentan una forma desigual y enrevesada, siguiendo la clásica distribución de las poblaciones árabes. La casa típica de Bicorp se describía a mediados de este siglo de la siguiente manera: "Construida de piedra, tiene la fachada enjalbegada". Consta de dos plantas. Las cuadras y los pajares se encuentran en la casa. La cocina es de campana y en ella se queman leña de pino y romero. Los suelos son de piedra".

La impresión actual de Bicorp es la de un pueblo clásico de alta montaña valenciana, en parte conformado por edificios reformados en los últimos años que disfrutan de las comodidades más actuales y otros, impregnados de rusticidad pero no exentos de detalles ornamentales con cierto sabor morisco, que aún conservan toda la pureza y clasicismo de cuando fueron construidos.

Todo ello en un emplazamiento casi circunscrito por el río Manal y situado en un entorno de indudable belleza montañosa, rodeado de huertas, consiguiendo que el pueblo parezca algo inherente e inseparable de su entorno.

En la población existió fortaleza desde tiempos inmemoriales, pero no nos han llegado noticias de como era en realidad, su origen fue árabe o incluso anterior. Lo cierto es que sobre el mismo se edificó posteriormente el que hoy se conserva en lo alto de la plaza de la Independencia (actualmente del Castillo), en donde se alza parte de la fachada del antiguo palacio de los señores de Bicorp, construido en el siglo XVI. Su estilo correspondía al Renacimiento y lo más visible en la actualidad es la puerta principal, bajo arco de medio punto, encima del cual campea el escudo heráldico del Conde de Bicorp. Su construcción tuvo lugar en el año 1555, según consta en el índice del antiguo archivo señorial. En su interior, el castillo albergó una carpintería, una sala de cine hasta 1989 y una fábrica de hilados. Los extremos de la antigua fachada, antes ocupados por torreones, lo son ahora por viviendas.